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Los cafés, emblemas de la ciudad occidental

El café siempre ha sido la bebida amada por los estadounidenses. Ya en 1670, seis años después de que los británicos tomaran la Holandesa Nueva Amsterdam, el  café era la bebida preferida, por encima de la cerveza  para desayunar por los neoyorquinos. Poco después, esta  bebida empezaría a consumirse en las hoy consideradas emblemáticas ciudades de Paris (1675) y Viena(1683). Nueva York tuvo su primer negocio de este tipo en 1696 y Filadelfia en 1700.
En 1696, el café se sirvió por primera vez en el desayuno de Luis XIV. Una década más tarde, diariamente, después de comer con el rey,  se instalaban pequeñas mesas alrededor de la sala con servicios completos de café.  Sus súbditos siguieron las costumbres del rey  y a lo largo del próximo siglo, el café y el chocolate se irían convirtiendo en la bebida estrella nacional matutina, dejando a un lado el tradicional pan mojado en vino  hasta entonces denominado como sopa.
A lo largo que pasaba el tiempo los cafés seguían llenando con gran éxito las calles de la capital gala. En 1728 París contaba con 380 establecimientos; 1800 en 1788 y 4000 en el año 1807. Este fue solamente el principio ya que el diario Le Monde decía que en 1915, París contaba con 350 000 establecimientos donde poder consumir esta bebida que tan de moda puso el Rey Sol en la vieja Europa.
Mientras Paris y Viena destacaban en el siglo XIX como las dos principales capitales de estos establecimientos, le seguían por detrás, las demás ciudades y capitales europeas. Estos establecimientos fueron construidos en los nuevos ensanches burgueses, donde se instalaban los nuevos vecinos acaudalados que precisaban de grandes establecimientos de lujo donde poder ver y ser vistos. De esta manera los interiores de las calles fueron llenándose de una arquitectura exquisita donde poder pasar el tiempo, como el Café Florian(Italia), Café Cental(Viena), Café Les Deux Magots (París),  Café Metropole( Bruselas) o Café Magestic (Oporto).
San Sebastián,  por tanto,  no se quedó atrás al ser una ciudad de veraneantes de alta alcurnia. A lo largo del  siglo XIX y XX San Sebastián contó con innumerables cafés emblemáticos para la ciudad como: Café Cervera, Cafetería California, Café Basque, Café Raga, Gran Café Royalty, Café Dover, Cafeteria Xuen (posteriormente Gaviria), Café Andia, Café de la Marina, Gran Café del Rhin, Café Moderno, Café Guria, Café Cho – Co, Café Novelty y Café París (posteriormente Bar Barandiarán).
Este año 2021, San Sebastián ha perdido su último café histórico. El Bar Barandiaran, antiguamente Café Paris, solo quedará como el recuerdo de una joya Art Decó en nuestras retinas. Diseñado en 1925 por el arquitecto Pablo Zabalo Ballarín, el interior ha sido completamente derruido con el consentimiento del ayuntamiento y han paralizado la obra de la envolvente de mármol del exterior por haberla quitado sin el consentimiento de este. Así termina la relación de San Sebastián con sus cafés históricos, con la desaparición de los diseños más espectaculares de la ciudad; desde los interiores más pomposos de los cafés decimonónicos como el Gran Café Royalty hasta los diseños de líneas depuradas del Café Dover. Acompañado por la apertura de cafeterías estadounidenses como Starbucks. Cafeterías  de café para llevar, con un diseño uniforme en todos sus establecimientos a  lo largo del mundo.
Una historia de aproximadamente siglo y medio con los diseños de los destacados arquitectos de cada época. Una pérdida de patrimonio arquitectónico, cultural y social que la ciudad ya no contará más a las generaciones futuras.
Barandiarán
Ernesto Limousin
@ernestolimousin